El ejercicio físico es una actividad que, integrada en la vida cotidiana como un hábito más, puede evitar riesgos para la salud. También contribuye a evitar muchas de las enfermedades relacionadas con la alimentación: infartos de miocardio, embolias, diabetes, hipertensión, obesidad, cáncer, depresión o estrés.
Su práctica mejora la resistencia, la fuerza y la flexibilidad. Ello ayuda en el trabajo y permite disfrutar de un tiempo de ocio activo. Un poco de ejercicio diario o semanal mejora la autoestima y la sensación de bienestar. También previene contra la osteoporosis y reduce los efectos de envejecimiento.